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¿Quién usa tu ordenador?

¿Quién usa tu ordenador?

Seguridad de la información en ordenadores, tablets, móviles y otros dispositivos

Autor: Manuel Torres Cruz, Director Cuentas Especiales en The Security Sentinel

Recuerdo el día que asistí a la presentación del PC de IBM, había sido lanzado unos pocos meses antes en Estados Unidos, concretamente el 12 de agosto de 1.981. Entonces yo era un técnico de sistemas que examinaba diversos sistemas operativos, unos propietarios y otros de los llamados abiertos como UNIX o PICK. Los ordenadores personales no existían, había pequeñas computadoras como AMSTRAD, SINCLAIR, COMMODORE… que se utilizaban exclusivamente para juegos. En esos años, las empresas grandes ya estaban mecanizadas con grandes ordenadores y las medianas e incluso algunas pequeñas se mecanizaban con mini-ordenadores que  controlaban un determinado número de pantallas (terminales tontos), existían además algunas tabletas de cálculo, con capacidad de ejecutar programas que utilizaban arquitectos, ingenieros, etc. Sinceramente pensé, que aquello que estaba viendo con un sistema operativo mono-usuario, bastante limitado, no tendría ningún futuro.

Menos mal que nunca tuve que ganarme la vida como adivino; para mi consuelo he de confesar que en aquella época, bastantes de mis colegas de profesión opinaban lo mismo. A los pocos años aparecieron los clónicos y los ordenadores invadieron todos los lugares de trabajo. Las más pequeñas empresas ahora tenían capacidad para comprar un PC y mecanizarse y por supuesto entraron en nuestras casas. Las máquinas de escribir se convirtieron en piezas de museo. Y todo el mundo se entregó a la tarea de llenar de información aquellos “aparatos”.

Apareció la necesidad imperiosa de compartir la información entre empresas, administraciones, organismos y personas. Atendiendo a esta demanda de compartir datos, las empresas de telecomunicaciones fueron dotando a su red de comunicaciones,  de mayores capacidades para dar respuesta válida a los usuarios. Se introdujo la fibra óptica y con ella se empezaron a interconectar de forma masiva, cada vez más servidores de empresas,  gobiernos, organismos… que además  disponían de redes privadas. Hasta la aparición de INTERNET.

En la actualidad con la disponibilidad de la banda ancha y el avance de la nanotecnología, gozamos de una capacidad de proceso y almacenamiento mil veces superior a la de hace 30 años, por ejemplo ni el Ministerio de Hacienda tenía un Terabyte de almacenamiento y ahora cualquier persona lo puede llevar en un bolsillo. La inmensa mayoría de las personas,  pasamos varias horas cada día utilizando nuestro ordenador en diferentes sitios: en el  trabajo, en  lugares de ocio, en espacios públicos o en nuestro hogar; ocasionalmente podemos estar acompañados, pero generalmente esta actividad la realizamos solos.

Consultamos información, intercambiamos correos electrónicos, mensajes, accedemos a Redes Sociales,  vemos fotos, vídeos, música,  hacemos transacciones, compramos y vendemos,  incluso hablamos por vídeo conferencia. En definitiva, desde nuestro ordenador, tenemos acceso  a todo y podemos hacer casi de todo.

Es maravilloso, desde una  “ventana” que tenemos  abierta, tenemos acceso a todo el conocimiento  de la Humanidad. Es curioso, observar como en apenas tres décadas, en la red, reside todo lo que sabemos y conocemos. La información de gobiernos , universidades, centros de investigación, laboratorios, bibliotecas,  incluso de  las más secretas organizaciones, todo tipo de entidades, empresas, documentos, libros …. y  la vida de las personas.

Y este acceso privilegiado lo tenemos desde nuestra  intimidad, “mi ordenador y yo”. ¡Qué bien!, pero… ¿realmente estamos solos?, ¿alguien puede pensar que con tantos miles de  millones de ventanas, ninguna mira a la nuestra?, ¿que nadie entra en mi ordenador?.

Bueno, posiblemente seamos afortunados y nadie nos mire. Pero, lamentablemente les tengo que proporcionar algunos datos nada alentadores en ese sentido. Cualquier persona, habrá oído hablar de los “hackers” y, seguramente,  pensarán la mayoría de ustedes que existen, pero, ¿cuántos pueden ser, decenas, cientos?. ¿Escasamente un par de miles en el mundo?

Seguridad de la información en su ordenador

Les aseguro, que nada más lejos de la realidad. Efectivamente, los “hackers” capaces de programar un virus como el ya, tristemente famoso WANNACRY , pueden ser unos cuantos cientos de miles. Pero, los hackers de perfil bajo, son millones.

Les invito a teclear en su ordenador la palabra “hackear”, verán que se obtienen más de dos millones de resultados. Más de dos millones de entradas a páginas web, donde nos indican como podemos “hackear” redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, Linkedin, wifi,  mensajería, WhatsApp , servidores, routers, bases de datos, y por supuesto cualquier tipo de dispositivo con conexión a internet (tablets, teléfonos móviles, etc.).

Por ejemplo, hay miles de páginas, donde te indican como acceder a una webcam de cualquier ordenador, activándola con inhibición del led señalizador, por lo que no es detectable. Basta con que tengamos nuestra tablet u ordenador encendido. En estas páginas te indican cómo hacerlo y la sentencia (script) que tienes que teclear. En solo una de estas páginas, de entre los miles que existen, tenían registradas más de cuatrocientas mil entradas. Es decir, te pueden estar viendo a ti o la estancia en la que estás sin que seas consciente de ello.

En consecuencia, para ser un hacker de perfil bajo, no es necesario tener una formación específica, ni siquiera tener una buena formación informática, lo puede ser cualquier persona que tenga curiosidad y tiempo.

¿Quién puede resistirse a tal poder?, los hackers no sólo pueden curiosear en nuestras vidas, sino que además pueden incidir en ellas, pueden observarnos, suplantar nuestra identidad, apropiarse de nuestros datos, venderlos,  borrarlos o modificarlos.

Además, estos hackers se ayudan, intercambian programas malware y piensan que cualquier información existente en la red, tienen derecho a conocerla y usarla para sus propios fines. Dentro de su decálogo, se leen frases como “si eres un hacker principiante o no estás suficientemente seguro de tus conocimientos, no entres en servidores de  gobiernos, o de grandes corporaciones, porque podrían rastrearte. En esos casos, recurre a un hacker más experto que te ayude a entrar y sepa borrar su propia huella” o esta otra “todo hacker, tiene derecho a utilizar su conocimiento para poder vivir, pagar su casa, alimentarse…”  y  esta última “cualquier hacker que desarrolle un programa o descubra una vulnerabilidad de un sistema, dispositivo,  etc., debe compartir esta información con el resto de la comunidad hacker.”

¿Qué hacer ante esta amenaza,  cómo podemos protegernos?

La solución está en poner todas las medidas preventivas de seguridad razonables y proporcionadas a la información que queremos proteger. Es evidente que cuanta más información sensible almacenemos, mayor posibilidad de que quieran acceder a ella. Recuerdo la ecuación “El riesgo es igual a la probabilidad  de que se produzca un hecho por el daño causado”  Hay daños que aunque la probabilidad sea ínfima no nos los podemos permitir.

Por tanto, cuando abramos nuestra “ ventana”, debemos estar seguros de no ser observados y, cuando la cerremos, no dejar ninguna “rendija” por la que puedan vernos.

Siendo pragmáticos, debemos aplicar algunas medidas de sentido común en nuestros ordenadores de uso personal. Por ejemplo, si no tenemos ninguna relación con Pakistán, pues no debemos abrir ningún correo, ni atender ninguna petición de amistad, proveniente de ese país, aunque nos regalen una herencia. Nunca descargar un fichero de un correo o página web, que no conocemos, debemos poner contraseñas que no sean nombres comunes, fechas o combinaciones numéricas. Recomendamos poner nombres más largos de 8 caracteres (por ejemplo, direcciones ficticias) y, por supuesto, “tapar” la webcam cuando no la utilicemos. Debemos pensar que, salvo excepciones, el objetivo de los hackers es el lucro, y en menor medida,  otros tipos de intereses.

En lo referente a las diversas entidades, donde desarrollamos nuestra actividad profesional, debemos ser especialmente cuidadosos, porque posiblemente, seamos poseedores de datos de terceros y este hecho conlleva una responsabilidad aún  mayor. Además de las que son exigibles por ley, como por ejemplo la LOPD o el  Reglamento Europeo de Protección de Datos donde se establece la obligatoriedad  de pasar auditorías de Ciberseguridad,  a partir de Mayo de 2018. Tenemos la obligación moral de no perjudicar a nuestros clientes, empresas y personas que han confiado en nuestra organización.

Nosotros, mi compañía, en las diversas charlas que impartimos de concienciación sobre los peligros del Ciberdelito,  decimos una frase que suele hacer sonreir  a los asistentes “hay dos tipos de compañías, las que confiesan que han sido atacadas y las que no lo saben”.

Hay que hacer auditorías de ciberseguridad  externas, que nos indiquen nuestras vulnerabilidades reales y nos permitan aplicar las medidas que nos ayuden a blindar nuestros ordenadores de  cualquier intento de intrusión. Y, según el  tipo de entidad, también una auditoría interna que permita conocer, si las personas pueden acceder y/o alterar informaciones que no son de su competencia. El 60 % de las fugas de información de grandes organizaciones provienen de fuentes internas.

Realizar ingeniería social, establecer protocolos de actuación y dotar a los planes de contingencia  y seguridad, de medidas de defensa ante el ciberdelito.

Sorprendentemente para  defendernos, necesitamos a “hackers” y…, muy buenos, profesionales que conozcan todas las técnicas de intrusión y nos ayuden a protegernos. El conocimiento en sí mismo no es malo, es el uso del mismo,  el que determina si actuamos del lado del Ciberdelito  o de la Ciberseguridad.

Si está interesado en el tema nos puede contactar.

Manuel Torres, Director Cuentas Especiales en The Security Sentinel

Cómo elegir unos auriculares para tu Smartphone (1/2)

Cómo elegir unos auriculares para tu Smartphone (1/2)

Actualmente, todo el mundo que tenga un teléfono inteligente – Smartphone – necesita unos buenos de auriculares. Nuestros teléfonos emiten sonidos, y es por lo general que cuando emiten dichos sonidos – ver un video, escuchar música, jugar un juego o incluso hablar por teléfono – queremos oírlos, pero no la gente que tenemos a nuestro alrededor. ¿Como elegir auriculares para mi smartphone?

Afortunadamente, en el mercado hay un montón de empresas que tienen justo lo que necesitamos – muchos tipos y modelos de auriculares – para escuchar nuestro dispositivo y no molestar a los demás.

Pero, ¿qué auriculares para mi smartphone son los que más nos convienen?

Para algunos de nosotros, los auriculares que vinieron en la caja o un par que compramos en unos grandes almacenes están bien. Y eso está bien. Nadie aquí piensa que todos debemos dedicar tiempo y estrés a los auriculares a menos que estés divirtiéndote mientras lo haces. Pero si quieres probar y encontrar los mejores auriculares para ti, tenemos algunos consejos que pueden ayudar.

Esto no es un artículo que va a decir qué conjunto de auriculares debes comprar. En su lugar vamos a hablar de lo que debes buscar cuando te paseas delante de todos esos auriculares diferentes que podemos ver en una sección o tienda especializada.

¿Qué tipo de auriculares hay en el mercado?

Hay varios estilos diferentes de auriculares para elegir, y todos ellos tienen ventajas y desventajas. Lo primero que debe considerar es lo que quiere hacer con ellos. Si sólo desea auriculares para consumir medios, puede omitir la búsqueda de modelos con un micrófono. Un micrófono es bastante práctico si usted piensa que tendrá que responder una llamada mientras escucha música en el autobús, pero los buenos auriculares con un micrófono suelen ser un poco más caros que los buenos auriculares sin.

Y no vamos a hablar de Bluetooth en este artículo. Ese es otro tema que merece su propia discusión, y lo tendremos. Por ahora, solo estamos hablando de auriculares que enchufas en tu Smartphone o cualquier otra cosa que emita sonido y que quieras oír.

Auriculares In-ear (de pinganillo o de botón): Son el tipo de auriculares más pequeños y sellan tu canal auditivo para que sea más difícil que los ruidos externos se cuelen dentro de tus orejas.

Al ponerse dentro del canal auditivo estos tipos de auriculares se usan bastante como auriculares deportivos. Y más especialmente para correr y como auriculares sumergibles, por ello hay muchas personas a las que les encanta este tipo de auriculares. Son pequeños y fáciles de transportar, discretos, y puede sonar bastante bien si se eligen los más adecuados. Además, la mayoría de las veces son un poco más baratos que otros tipos de auriculares. Algunos de los inconvenientes son que no se mantienen en su lugar si te mueves mucho y pueden ser algo incómodos.

Auriculares On-ear (supraaurales): Estos pueden ser un buen punto medio entre los auriculares de pinganillo y los modelos de auriculares grandes. Si estás pensando qué auriculares comprar y quieres algo que se ponga de forma cómoda encima de las orejas sin ser muy intrusivo entonces los on-ear serán los más recomendados. En vez de cubrir toda la oreja, estos se ponen encima.

Más pensados como cascos de música para pasear, o estar en casa, etc., proporcionan un sonido más potente que los anteriores y hay un montón de modelos asequibles. No son demasiado grandes para caber en una bolsa o monedero, pero no son muy discretos, así que no es la mejor opción si quieres pasar desapercibido.

Auriculares Over-Ear: Son para personas que quieren más sonido, y ni siquiera se preocupan por cómo llaman la atención. Son grandes y atrevidos. Estos tipos de auriculares son muy cómodos para tiempos prolongados sentados en casa, ya que el diafragma está alejado del canal de la oreja. Además de estar acolchados detrás de la oreja al contrario que los on-ear.

Debido a su diseño el audio es maravilloso ya que se crea espacio para que el sonido se refleje de forma natural. Como hemos mencionado anteriormente, los modelos anteriores necesitan poca energía por lo que pueden funcionar bien con ciertos móviles, mientras que los más potentes sí que necesitan el amplificador para que suenan de primera calidad.

Guía para cuidar tu móvil y extender al máximo su tiempo de vida

Guía para cuidar tu móvil y extender al máximo su tiempo de vida

Hoy en día los móviles son uno de los objetos más valiosos que tenemos. Así que ya sea que hayas desembolsado una buena cantidad por un smartphone de última generación con las funciones más avanzadas u optado por un teléfono más básico y accesible, es importante que lo cuides como se debe para extender al máximo su tiempo de vida.

Tener un móvil en buen estado no solo te ayudará a que éste dure más, sino que mantendrá su valor y hará más fácil que puedas revenderlo a un mejor precio cuando quieras cambiar de teléfono.

Cuida tu batería

Uno de los aspectos cruciales para el cuidado de tu móvil es la batería, aspecto fundamental, ya que si la batería falla el teléfono se vuelve casi inservible. Si bien reemplazar la batería siempre es una opción —y es considerablemente más barato que reemplazar otros componentes como la pantalla— seguramente no querrás gastar dinero innecesariamente, mucho menos cuando puedes tener las precauciones adecuadas para el extender al máximo el tiempo de vida de tu batería.

Para extender la vida útil de tu batería, que en el caso de tu Android probablemente es de iones de litio, mejor conocidas como Li-ion, es muy importante que no sobrecargues tu móvil, una mala costumbre que tienen muchos usuarios de móviles. Debido a que este tipo de baterías se desempeñan con voltajes bajos y no tienen “memoria”, es mucho mejor no cargarlas todo el tiempo al 100% o dejar que se descarguen por completo. Las cargas parciales son siempre la mejor opción. Es decir, es mejor cargar tu teléfono varias veces al día por periodos cortos que una sola vez, de la misma forma en que es mejor ejercitarse un poco todos los días, que una vez sola vez a la semana, aunque sea más intensamente. Por esa misma razón, es recomendable no dejar cargando el móvil toda la noche. La carga ideal del teléfono es de entre 40% y 50%, por lo que lo más recomendable es que siempre ronde por ahí de ese número.

En el día a día, si quieres que la batería te dure más un truco muy útil es desactivar las conexiones que no estés usando, como WiFi o Bluetooth. Lo mismo con tu plan de datos. Por ejemplo, si tu móvil es 4G estarás consumiendo más batería que si estás conectado en 3G, por lo que es mejor desactivar estas opciones cuando no se necesitan. Por otro lado, algo que consume mucha batería es la memoria o CPU del teléfono. Es decir que cuando el teléfono está “pensando”, consume más energía, así que si no estás usando las aplicaciones, cierra todo lo que no estés utilizando, ya que aunque no te des cuenta, si no las cierras de tu ventana multitareas, muchas apps estarán ejecutando procesos en segundo plano y, por lo tanto, consumiendo batería de más.

No uses cargadores pirata

Dicen que lo barato sale caro, y sí. Si pierdes el cargador de tu teléfono o en una emergencia te ves tentado a comprar uno de “dudosa procedencia”. ¡No lo hagas! Esa aparentemente inocente acción en verdad puede salirte totalmente contraproducente.

Entre otras cosas, los cargadores pirata están hechos con materiales de muy mala calidad que pueden poner en riesgo a tu móvil y, en algunos casos, a ti, pues por lo regular utilizan un voltaje diferente al que tu teléfono necesita. Esto debido a que los cargadores pirata no toman en cuenta los requerimientos de seguridad.

Por otro lado, es posible que un cargador pirata no brinde el poder de carga adecuado, por lo que usarlo solo resultará en una carga mucho más lenta y, en el peor de los casos, un trastorno de los ciclos de carga de tu batería, lo cual por supuesto acaba más rápido con su ciclo de vida natural.

Usa una carcasa

Si eres uno de esos puristas que piensa que no tiene sentido tener un móvil con un gran diseño si no lo vas a poder disfrutar usando una carcasa, no te deprimas cuando tu móvil sufra una caída fatal que no solo dañe su hermoso exterior, sino que afecte las funciones de tu teléfono.

Las carcasas fueron creadas por algo y hay tantas opciones disponibles que es una falta total de cuidado e interés no usar una. Son de esas inversiones que realmente valen la pena no solo porque protegen una inversión aun mayor, sino porque te dan una tranquilidad y libertad mucho mayor a la hora de usar tu móvil en todo tipo de lugares y situaciones.

Usar una carcasa va más allá de una cuestión estética, realmente estás garantizando que tu móvil está seguro de daños internos mucho más graves, como daño por agua o daño en otros componentes internos. Todo el que no use una carcasa está inevitablemente destinado a terminar con un móvil lleno de raspaduras y golpecitos. Además de que al final tu móvil se verá muy descuidado y perderá todo ese encanto estético que tanto querías presumir al mundo. Nadie querrá comprar tu móvil, y si lo hacen será porque tendrás que venderlo mucho más barato que otro móvil igual, pero en muchas mejores condiciones.

Así que déjate de cuentos y mejor compra una carcasa inmediatamente después de comprar un nuevo teléfono. En verdad disfrutarás mucho más usar tu teléfono, sin la preocupación constante de que se caiga. Tu carcasa mantendrá a salvo tu teléfono de cualquier caída. Y todos sabemos que tarde o temprano tu móvil terminará en el piso, por más cuidadoso que seas.

Ahora que si quieres ser particularmente meticuloso, una mica puede ser una precaución adicional para proteger tu pantalla de rayones o raspaduras, especialmente si tu móvil no cuenta con protección Gorilla Glass en el display.

Revisa el software e instala alguna app anti-malware

Por supuesto, para cuidar tu móvil no solo tienes que tomar en cuenta los aspectos físicos o de hardware, sino los internos, o de software. El primer paso para hacerlo es proteger tu móvil de virus o malware. Esto te garantizará que tu móvil esté limpio por dentro y por fuera y que su funcionamiento sea el óptimo.

Por otro lado, muchas de estas aplicaciones no solo evitarán ataques maliciosos o software dañino que puede poner en riesgo a tu móvil e información, sino que además ofrecen otras funciones adicionales que ayudarán a cuidar tu teléfono en caso de robo o extravío.

Por fortuna hoy en día hay muchas aplicaciones para proteger tu móvil de virus y malware. Avast Mobile Security & Antivirus y Lookout son dos de las mejores opciones gratuitas para Android. Android Device Manager es una app complementaria indispensable para localizar tu teléfono a distancia, además de que también es gratis.

Entre otras cosas, estas apps te ayudarán a respaldar tus contenidos, rastrear la ubicación de tu smartphone vía GPS, borrar remotamente información sensible e incluso mandar un mensaje remoto para intentar recuperar tu teléfono o tomar una foto de quien haya robado tu móvil. Revisa las opciones y descarga una o varias de estas aplicaciones para que estés más tranquilo de que tu móvil está protegido y más seguro en caso de cualquier eventualidad.

Otra medida muy recomendable para proteger tu móvil es que revises la versión del software de tu teléfono (en Menú-Configuración- Acerca del dispositivo- Actualización de software-Actualizar) y siempre actualices a la más reciente versión de Android que tengas disponible. Es un proceso muy sencillo y en cada actualización de software, Google siempre añade mejoras de seguridad.

No lo expongas a temperaturas extremas

Un aspecto muy importante es que procures no exponer tu móvil a temperaturas extremas, ya que en el caso de las altas temperaturas, la batería se ve altamente afectada, pudiendo perder hasta 80% de su capacidad. Lo mismo sucede con muy bajas temperaturas, las cuales dañan la capacidad de las células de la batería de mantener su carga.

Si estás en un lugar con temperaturas bajas, lo recomendable es que lo uses lo menos posible en exteriores y lo guardes cerca de ti para que se beneficie de tu temperatura corporal. Por supuesto, no lo dejes mucho tiempo a la intemperie, pues otros componentes internos pueden dañarse. La misma recomendación aplica para climas muy calientes. No lo dejes encerrado en un lugar caliente por mucho tiempo, como un coche, y evita que tenga contacto directo con el solpor tiempos prolongados. Las altas temperaturas no solo afectan la batería de tu móvil, sino que pueden dañar la pantalla touch y descomponer los circuitos internos.

El estado ideal para tu teléfono es mantenerlo a una temperatura promedio de 25 grados centígrados, ya que con eso lograrás mantener al mínimo la pérdida natural de vida que cada año experimentan todas las baterías. Con esa temperatura, tu móvil perderá menos del 20% de su máxima capacidad por año.

Otros cuidados generales

Curiosamente, otro de los mitos más grandes es que un móvil te durará menos si siempre permanece encendido. Sin embargo, los expertos en reparación de móviles han explicado que, a diferencia de las computadoras que sí necesitan ser apagadas frecuentemente para mejorar el desempeño, terminar procesos y optimizar el consumo de energía, los móviles son muy buenos resolviendo estos problemas sin necesidad de ser reiniciados o apagados. Es decir, cerrar las aplicaciones que estés utilizando es más que suficiente. Así que apaga tu móvil a lo mucho cada dos meses (aunque hay quienes dicen que con una vez al año está bien), de ninguna manera todos los días o semanas. Que nadie te diga lo contrario.

Para limpiar tu móvil, lo cual es muy recomendable hacer para eliminar los gérmenes, bacterias y suciedad que inevitablemente se impregnan en él con el uso diario, no rocíes agua o ningún líquido directamente en el móvil. Utiliza un trapito de microfibra y aplica en éste solo unas gotas de vinagre mezcladas con agua o si lo prefieres alcohol. Nunca uses una toalla, ni mucho menos otros productos químicos, pues puedes rayar o arruinar la pantalla.

En resumen, una excelente manera de cuidar tu móvil es comenzando con la batería. Cargar tu teléfono hasta el 100% todo el tiempo o dejarlo “morir” muy seguido puede perjudicarlo a la larga, pues estas acciones alteran los ciclos de carga de un móvil. Una vez al mes está bien, pero no más. Si lo dejas conectado a la corriente por periodos largos no explotará ni corre un peligro grave, pero puedes perjudicar su tiempo de vida.

Si sigues estas recomendaciones es más fácil que prolongues el tiempo de vida de tu móvil más allá del periodo esperado, además de que, como lo mencionamos, podrás sacarle mucho más jugo cuando necesites cambiar de móvil, ya que el mercado de móviles de segunda mano es enorme, y fácilmente puedes vender de mejor manera un móvil viejo si lo mantienes en buenas condiciones.

¿Qué hacer si mi iPhone no carga?

¿Qué hacer si mi iPhone no carga?

Si la batería de tu iPhone no carga bien

puede ser debido a dos problemáticas diferentes. La primera es la posibilidad de que la batería del dispositivo esté deteriorada y no cargue de forma correcta o se descargue rápidamente con lo cual tendremos que cambiar la batería lo antes posible para no tener problemas con nuestro dispositivo.

La segunda posibilidad es que el conector de carga o el mismo cable están mal o bien que el conector no entraba, no encajaba bien y por ello era imposible que cargase.
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